Santo Domingo.- La República Dominicana ha dado un paso firme hacia su integración en la cadena global de valor tecnológico de alta complejidad. El ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Yayo Sanz Lovatón, presentó el informe titulado “Análisis del entorno propicio para las industrias de semiconductores y microelectrónica en República Dominicana”, asegurando que el país cuenta con las condiciones necesarias para convertirse en un referente de manufactura avanzada y nearshoring.
Durante el evento, realizado en conjunto con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Sanz Lovatón anunció una meta ambiciosa: para antes del año 2028, la nación dominicana estará produciendo y exportando sus primeros semiconductores. Este avance representaría un cambio de paradigma en la matriz productiva nacional, elevando la competitividad del país a niveles industriales tecnológicos sin precedentes.
Estrategia Nacional y el Decreto 324-24
Este esfuerzo no es un hecho aislado, sino que responde a la Estrategia Nacional de Fomento a la Industria de Semiconductores (ENFIS). Dicha iniciativa tiene su base legal en el Decreto presidencial 324-24, el cual establece las directrices para sentar las bases institucionales y regulatorias que fomenten esta industria en territorio dominicano.
El ministro Sanz Lovatón destacó que la colaboración entre el sector público y privado es la piedra angular de esta política de Estado. Según el funcionario, el desarrollo tecnológico debe trascender los ciclos gubernamentales para convertirse en un pilar de crecimiento sostenido, tal como ha sucedido con industrias emblemáticas como el tabaco y las zonas francas.
RD bajo la lupa de la OCDE
El secretario general adjunto de la OCDE, Yasushi Masaki, validó el potencial dominicano al afirmar que el país no está diversificando su economía por azar, sino escalando su modelo productivo. Para la OCDE, el éxito dominicano dependerá de su capacidad para transformar la proximidad geográfica con los Estados Unidos en una ventaja competitiva basada en estándares internacionales y transparencia operativa.
Por su parte, Guy Lalanne, jefe interino de la División de Productividad de la OCDE, subrayó las fortalezas actuales de la nación: una base manufacturera sólida, incentivos atractivos en el régimen de zonas francas, estabilidad política y una infraestructura de transporte eficiente. Estos elementos posicionan a RD por encima de otros competidores regionales en la carrera por atraer inversión en microelectrónica.
Desafíos y recomendaciones para el éxito
A pesar de las ventajas competitivas, el informe de la OCDE detalla cinco áreas críticas que la República Dominicana debe fortalecer para consolidar este ecosistema de alta tecnología. La primera de ellas es robustecer el marco institucional para la formulación de políticas específicas sobre semiconductores, garantizando una gobernanza clara y eficiente.
Asimismo, el organismo internacional recomienda mejorar el entorno empresarial y el ecosistema de ciencia, tecnología e innovación (CTI). Un punto neurálgico para atraer plantas de fabricación de semiconductores será la mejora sustancial en la infraestructura de electricidad y agua, recursos indispensables para los procesos de manufactura avanzada y el mantenimiento de estándares de precisión técnica.
Un compromiso hacia la manufactura avanzada
El acto incluyó un panel de alto nivel donde expertos como Luis Miguel De Camps, ministro de Trabajo; Claudia Pellerano, presidenta de Adozona; y María Waleska Álvarez, CEO de NAP del Caribe, coincidieron en que el capital humano es el reto más próximo. La formación técnica especializada será vital para suplir la demanda de las empresas que decidan instalarse en el país antes de 2028.
El ministro Sanz Lovatón concluyó reafirmando que la República Dominicana abraza la tecnología con la misma determinación con la que impulsó sectores tradicionales. El objetivo es claro: colocar la bandera dominicana en los componentes esenciales de la tecnología global, asegurando empleos de alta calidad y una inserción profunda en las economías del futuro.
